Expertos en vinos de todo el mundo agitan el vino, respiran profundo, prueban un poco y dicen lo que se les pasa por la mente. ¿Disponen de un cerebro superdotado? No simplemente clasifican los sabores y aromas en cuatro clases.

A continuación sabrás qué buscar cuando estés catando vinos, tan sólo debes usar estos cuatro términos:

1 Frutal: En realidad el vino es sólo zumo de uva que se ha fermentado. Su olor puede recordar a aromas de diversas frutas, pero también evocar vegetales, flores, especias en tu memoria sensorial. Cuanto más vino saborees, más fácil será hacer estas asociaciones. En todo caso el primer recuerdo que te venga a la memoria con su aroma, el aroma primario, el aroma procedente de la fruta -las uvas-, es el que prevalecerá.

2 Seco: El término seco simplemente significa que no es dulce. La mayoría de los vinos son secos por tanto no suele mencionarse, se presupone seco. Sin embargo, algunos vinos son semidulces o completamente dulces, en estos casos debes hacer uso del término.También se usa el término “abocado” para describir aquellos vinos que, aunque secos, son ligeramente dulces.

3 Fresco: Entiéndase aquí “fresco” como sinónimo de “ácido” en terminología de cata. Fresco es un vino con buena acidez que produce ese cosquilleo alrededor de la lengua. Los catadores también usan palabras como “crujiente”, “ácido” y “picante” para referirse a los vinos con acidez pronunciada.

4 Tánico: Podríamos decir que es la sensación amarga de los vinos, especialmente los tintos, pero también la astringencia o sensación de sequedad que se produce en la boca. A la sequedad que un vino tinto puede dejar en tu lengua, encías y cavidad bucal se llama astringencia y viene producida por unas sustancias presentes en el vino, los “taninos”, de ahí que también se denomine a estos vinos así. Los catadores utilizan la palabra “astringente” para describir un vino muy tánico.

A partir de aquí simplemente deberás afinar un poco más tu vocabulario de cata y seguir probando muchos vinos.